Historias de nuestro pueblo.
Cada rincón de nuestro municipio guarda historias únicas, entrelazadas con los rostros y talentos de quienes le dan vida. Este proyecto fotográfico nace del deseo de capturar la esencia de nuestros vecinos, sus sueños y el esfuerzo diario que los convierte en parte fundamental de nuestra identidad.
Durante los últimos años, he tenido el privilegio de conocer a personas extraordinarias: artistas que transforman emociones en arte, comerciantes que han sido testigos del crecimiento del barrio, y muchas más almas que contribuyen a lo que hoy somos como comunidad. Cada fotografía cuenta una historia, un legado que queremos honrar y preservar.
Con este proyecto, busco no solo documentar la diversidad y el carácter de nuestra gente, sino también invitar a todos a ver nuestra comunidad con nuevos ojos, reconociendo la belleza y la autenticidad de cada historia que la forma.

Hoy quiero hablar de Tendencias, una tienda de zapatos y complementos para mujer que ha formado parte de Santa Pola desde 1988.
Su historia es también la de Fede y Susi, quienes, tras décadas de dedicación, han sabido mantener el carácter y la cercanía en cada rincón de su tienda.
En distintos lugares de nuestra ciudad, "Tendencias" ha sido mucho más que una tienda; ha sido un lugar donde se comparte la moda y el buen gusto, y donde los clientes se convierten en amigos.

Junto a ellos, está Zaida, una aliada esencial en el día a día de la tienda.
Los tres, con su calidez y esfuerzo, se mantienen fieles "al pie del cañón", como se suele decir, ofreciendo un toque de elegancia y tradición que refleja el alma de Santa Pola. Estos son los comercios que hacen de nuestro pueblo un lugar especial, aquellos que sobreviven al tiempo y se convierten en historia viva de nuestra comunidad.

El comercio local. El corazón de cada pueblo, cada barrio.
El comercio local es mucho más que una serie de tiendas; es el alma de cualquier municipio o barrio. Estos negocios crean identidad y ofrecen cercanía y trato personalizado que las grandes superficies rara vez logran igualar. Además, el comercio local impulsa la economía del lugar, genera empleo y favorece el desarrollo sostenible al reducir la necesidad de desplazamientos largos.
En barrios como los nuestros, estos comercios se convierten en puntos de encuentro y en guardianes de la tradición, donde los valores de confianza y colaboración comunitaria florecen y fortalecen el tejido social de toda la comunidad.
